Viajes

Día 24, melancolía

Sentada en la esquina de mi isla, con George Michael sonando en el teléfono, oigo a lo lejos cantar al Iman. Son las doce. Dos cuervos están el muro frente a mi rastrojeando basura que cae sobre él al tirarla al mar. El sol está a punto de invadir mi espacio, el que se ha convertido en «mi lugar». Acabo de escribirle a mi hermana un largo mail extrañando su ausencia y comenzaré a pensar en qué cosa hacer con los niños de la pre school… pensaba en lo que es ser madre y en que hoy hubiese deseado serlo.

Termina la primera ronda de clases que comenzó a las seis de la mañana para lo alumnos de media. Ahora es el turno de la básica. Por la calle van apareciendo las madres que van acompañando a sus niños al colegio. Impecables como es lo usual, la calle se va llenando de madres con sus hijos, veo sus espaldas caminar lentamente en busca de, quizás un mejor horizonte para el futuro de los niños.



Al rato aparecen los alumnos de enseñanza media volviendo a sus casas, ellas siempre de blanco inmaculado y llevando el velo, que acá se llama Burga, del mismo color del uniforme. Lo comienzan a usar como  a los doce años, mas o menos cuando las niñas comienzan su regla. En las ciudades como Male se pueden ver eso si niñitas usando velo. Desde el momento en que se ponen el velo deben cubrir su cuerpo y sólo dejar a la vista el rostro y las manos. Los pies también deben estar cubiertos y es por eso que las veo a casi todas con calcetines y zapatos o chalas… siempre con calcetines. Las niñitas, de pequeñas cominzan  a maquillarse, he visto niñitas de la pre school con lapiz labial en sus labios. Para ellas es natural.

Las madres vuelven despues de dejar a sus niñitos en el colegio
Comienzan a aparecer los alumnos de media volviendo a sus casas



Zeena no entiende que yo rece solo una vez al día, quiere que me convierta al islam porque para ella es la mejor religión del mundo. Imagínense y yo aca leyendo el libro «El país de las mujeres » de Gioconda Belli que habla de un gobierno ficticio de mujeres con miles de medidas que rescatan el ser femenino y como gobernaría una mujer, al estilo mujer. Está muy entretenido y creativo.

Me como una naranja saboreándo su jugo y frescura y hago lo que considero un horror, boto las cáscaras al basural del frente. Yo mi basura la boto en una bolsa pero sé que llega al mismo lugar…

No tengo hambre, amanecí un poco triste o meláncolica, almuerzo temprano y voy a terminar mi trabajo de dibujo.

Caminando por la calle me encuentro con una de las profesoras indias que conocí el otro día en la sala de computación. Feliz me quedo conversando un rato. Ella se aburre en la isla, siente que no puede disponer de salir a pescar o salir a ver a su gente. Se siente limitada. Le pedí que un dia me invitara a lamorzar y me cocinara comida hindu jaa que patuda pero asi no mas fue. Me dijo que encantada pero que esta semana no porque ellos también están preparando la semana del inglés en la preparatoria pero que para después si. Al decirle que yo la ayudaba a cocinar se sorprendió y me dice no, que por ningun motivo, si soy invitada yo solo pruebo jaaa Estoy creándome panoramas si no, me aburriré. 

En la pre scholl nuevamente están ensayando los bailes, como mi coreografía es para los mas pequeñitos, después de ensayarla les digo que para mañana les tendré nuevos pasos, simples, para terminarla. No es que falte mucho pero mi repertorio no llega a tanto.
Presta a seguir con los detalles de mis puzzles o rompecabezas, está también en la sala la hija del coreógrafo oficial, que está en nursery. El papá la sienta a mi lado en esas sillitas pequeñas de niños. Yo le converso un poco, le voy diciendo fish cuando estoy dibujando el pez… luego me corro al dibujo siguiente y de  reojo veo que ella se para y corre su sillita al frente mio. Le sonrío y me mira con carita de despierta. Entonces ahi le digo airoplane y ella repite. Y asi seguimos dibujo por dibujo cada vez que yo me movia ella corria su silla y se sentaba aml frente mio. Yo le decía el nombre de lo que estaba dibujando y ella repetía. Me sentía como el principito y el zorro, domesticándonos una a la otra acostumbrándonos a nuestras diferencias. Dejo todo listo para pedir que los corten.

Salimos al patio, nos sentamos a conversar. Al rato me llama Yvonne. Anoche le mandé un mail para que viéramos la posibilidad de ir a un resort los últimos días. Me llama contándome que podría ser la última semana y que averiguará los valores y me comentará. Sería rico disfrutar la otra cara de Las Maldivas. Ojala meresulte, ella sabe que sólo depende del dinero.

La parte de atrás de la alfombra de Zeena está hecha con bolsas plásticas entretejidas.
La parte de arriba de la alfombra son pedazos de tela pasados por el tejido y amarrados con un simple nudo.



Vuelvo a casa y después de la ducha salgo con mi libro a leer, aprovechar la brisa y la puesta de sol. Me siento pensando en que el sol está saliendo en Chile. Los niños pasan corriendo delante mío. Es poco lo que puedo leer, llegan mis amigas de catorce años, conversamos un rato. Luego que ellas se van aparece una mujer y se sienta a mi lado. Tiene ganas de conversar. Su nombre es Miriam, tiene cuarenta y seis años, cuatro hijos y dos nietos. Divorciada, me comenta que cortó a su marido, es decir le dió el corte definitivo no es que lo haya tajeado, porque una noche le pegó. Así que lo mandó de vuelta a Male. Entre señas y un poco de inglés, nos entendemos, al momento que me arrepiendo de no haber traido mi librito famoso!! Se sorprende al saber mi edad, pero mirándole a la cara ella no se ve tan vieja, no tiene arrugas, pero claramante su vida y la mia distan mucho entre ellas. A ella le gusta su isla, al fin!! También encuentra que el calor es tremendo.

 

 

Despues de un rato quedo sola, la oscuridad va tomando posesión de todo a mi alrrededor,  desaparecen las islas del horizonte, se prenden las luces, se que es la hora de las ratas que comienzan a salir y decido volver a casa a disfrutar hoy el solo hecho de leer…

2 comentarios en “Día 24, melancolía”

  1. He aquí un ejemplo de cómo un cambio de ánimo puede traducirse en cómo uno escribe… Me encantó este posteo. Uno de los mejores. Así como vamos, vas a tener que producir un libro. Imagino que ya lo tenías pensado. Una vez más, siento -y de verdad lo siento, lo percibo a través de tus palabras- cómo va cambiando tu ritmo de vida en la isla… Lo de ir a un resort, a ver el otro lado de las islas, me parece espectacular. Ojalá lo puedas hacer. ¡Disfruta el librooo! Chau.

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  2. Recuerdas cuando diseñamos las Islas del Paraíso Personal de soporte?, recuerdas que cada una de ellas representaba un estado: el amor, los deseos, los inventos o el quehacer.
    Estos estados han ido apareciendo en ti. Estás en aquella isla de un paraíso en desuso, viejo y sucio en la práctica, pero es la proyección de tu propio paraíso. Habitado por ratas y por personas insatisfechas, apoyadas en una religión que se percibe como aliciente para el aburrido pasar de los días. Míralo como si todo fuera proyección de tu propia visión del paraíso, y a medida que te sumerges en ese modo de vivir, e intentas distraerte y ocuparte, en vez de sentirte, los días seguirán pasando sin que se geste un cambio en ti. Una vez que el sentir de la isla de tu paraíso se haga presente, las personas, el clima, los quehaceres y tu corazón tendrán un sólo pulso, ahí gobernaras en tu ser y podrás abandonar el lugar porque lo habrás hecho propio dentro de ti.
    Es sumamente simbólico lo que haz hecho, a la luz de lo que planificamos en algún momento de nuestras vidas, no por nada te fuiste a una isla, a una viaje interior, a un lugar paradisíaco.

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