Los comentarios de mi dia de vestimenta tradicional van y vienen. llega Ali en joven y me muestra la foto de su esposa… soy yo, foto que tomó ese día cuando llegué. Sigo preguntándome que pasará por la cabeza de estos hombres al verme…
Rumbo a la lancha veo a Fatima a la lejos que viene a ver como me voy, corro rumbo a ella y le doy un gran abrazo con lo que se ríe avergonzada, la tomo de la mano y caminamos rumbo a la lancha, todos nos miran. Mientras vengo diciendole gracias, thank you, shukrya a cada rato. Está emocionada y yo también. Ya dentro de la lancha, me tomo la pastilla del mareo. El vieje de veinte minutos hasta la isla de Ali Fushio fue agotador, saltamos demasiado y llego sintiendome pésimo.
Aca esperaremos que llegue el ferry, en el que viene de vuelta a Komandoo Sinan, al que no he visto en tres semanas. En el intertanto yo solo respiro y tomo agua para tratar de sentirme lo mejor posible antes de abordar nuevamente ya que el viaje que sigue es de cuatro horas.
Llega Sinan y les juro que me da gusto verlo. Es buenmozo este hombre…
Mientras esperamos la hora de salida, vamos con Hilma y Rashida a ver la pre school de la isla. Los niñitos facinado me miran y se rien por lo que yo aprovechando ya mi experiencia juego con ellos un rato.
Llega mi hora, me despido de todos dándoles la mano y parto rumbo a Male donde me espera Habib que me llevara a mi hotel. Esta vez otro hotel ya que el primero, cuando llegue, era demasiado malo.
Duermo todo el viaje por suerte, finalmente llegamos y los litros de agua bebida hacen su efecto y muero por encontrar rapido a Habib porque necesito un baño urgentemente. Espero y espero y nada, Dios!! me voy a hacer aca en la calle. Lo llamo y claro, no habia partido, asi que espero no mas con las piernas bien apretadas cual niñita.
Al fin llegamos y nos vamos raudamente al hotel, alla me espera un amigo del ingeniero para salir a comer y al final beber una cerveza!!! que no hubo caso de beber antes.
Mi dormitorio grande, limpio, aire acondicionado, un placer…
En Male está prohibido el alcohol y solo el hotel que está en la isla del aeropuerto tiene permiso de venderlo. Y los resorts obviamente. Asi que partimo como a las ocho para alla, a comer un rico pedazo de carne a punto, ensaladas y mi tan merecida y esperada cerveza. Fue un palcer casi orgásmico!! Lo mejor, sabores conocidos, nada de picante, se siente como un premio. De vuelta en el hotel, dejo pedido mi taxi ya que a las ocho y media de la mañana debo estar en el muelle dos a tomar el bote a la isal Meeru.







