El Giardino deBoboli es un parque situado al otro lado del río Arno. Con Regiane mi amiga brasilera hemos decidido pasar nuestro sábado allá. Ambas necesitamos un poco de verde. Es básicamente mas que un jardín, un parque bastante cuadrado con muchas estatuas, fuentes, árboles y poco pasto.
El día está en extremo caluroso y a nosotras se nos ocurrió venir nada menos que a la una de la tarde. Que par de bestias!! Es sol nos calcina, mis piernas tiene hasta ampollitas de agua en ellas pese a haberme puesto bloqueador, caminamos conversando hasta que al llegar auna cumbre encontramos un descanso, una especie de plaza donde turistas y más de algún italiano de vacaciones por acá disfrutamos del frescor de la sombra de los árboles y de un rico y fresco almuerzo compuesto de fruta y agua.
Tarde ya, luego de horas de conversación emprendemos el regreso rumbo al Ponte Vecchio ya que a esta hora, las siete de la tarde, hay música en vivo. En el camino nos cruzamos con unos Hari Crishna que caminan cantando, con micrófono en mano y carrito con parlante, esperando quizás enrolar a más de algún turista en su grupo. Se saben observados y según veo les gusta esto de mezclarse con todo este mar de gente sintiéndose diferentes. A estas alturas, los turistas somos solo eso, parte de un mismo grupo de gente y ellos los son diferentes.
Ya en el puente los dos músicos que cada tarde se disponen a cantar están comenzando su presentación. Dos hombres, el que canta es la cara visible del grupo, la parte social. Habla con la gente, coquetea con las turistas y lleva el liderazgo cuando deben salir a mezclarse con los turistas mientras cantan. De sólo oírlo cantar en italiano con su voz rasposa uno se enamora de él. El otro, callado, es el músico del grupo. Es quien cambia de instrumento durante la presentación. Dos guitarras y un violín son sus compañeros. No es tan llamativo como el otro pero con esos tres instrumentos tiene curvas para rato!!
La mayoría de los turistas hacen un alto en el camino y se quedan oyendo y mirando. De todas las razas, todos los colores. Me asombra y me agrada ver que no hay ninguno parecido a otro, todos diversos. Muy rubios, rubios, castaños de todas las gamas y morenos. Pieles en extremo claras hasta llegar a las mas morenas y las oscuras. Distintos tamaños y distintos cuerpos.
Todos nos tomamos el tiempo,no podemos pasar sin que algo de esta atmosfera nos llegue, nos quedamos oyendo a estos músicos que cantan del español al inglés, el portugués y el italiano una y otra vez.
Los aplausos se sienten, las cámaras fotográficas, los teléfonos, las filmadoras, con lo que sea, nosotros, los turistas de Florencia tratamos de captar para recordar, la atmósfera tan especial de este atardecer de verano en el Ponte Vecchio con el sol tocando el suelo, las tiendas del puente ya cerradas y nosotros dándonos un momento mas de felicidad…
















