Viajes

Dia 72, Palio de Siena, segunda parte

Y partimos junto al grupo rumbo a Siena. En el bus nos mostraron un video del Palio y su historia, que ya les relaté ayer. A las cuatro de la tarde llegamos a Siena con un calor bárbaro. Paseamos unos segundos por la ciudad y rápidamente vamos a comer algo ya que una vez dentro de la plaza, no se puede salir hasta la noche.

Entrando como ganado.

A las cinco y media estábamos junto a una muchedumbre enfilando rumbo a la plaza por la única vía habilitada, esto para controlar a la gente. A la entrada te hacen entregar las tapas de las botellas por si acaso hay una pelea… entre los combos y las tapas de botella mmm peores son los combos, pero bueno.


Así que preparada mentalmente parto igual que ganado rumbo a la Piazza del Palio que ya está con harta gente, lo que significa que tengo cero posibilidades de acercarme al borde de la pista. No importa me digo, yo vine a experimentar la atmósfera. Las  graderías están casi llenas y de las ventanas de los palacios circundantes se ven llenas de gente elegante. Los valores de esos lugares pueden ascender a  trescientos euros y posiblemente más. Definitivamente fuera de mi presupuesto.

 

 
Los balcones y ventanas de los  edificios que rodean la  plaza están llenos de gente.



Con Venezia tratamos de irnos lo más cerca del borde de la pista ya que el interior de la plaza esta en una especie de hoyo, por lo que si nos acercamos al borde estaremos en alto y algo podremos ver. La carrera esta programada para las siete y media de la tarde y son las cinco y media. Nos quedan dos horas de espera en las que estaremos de pie, al sol pero viendo los desfiles, ya que igual tratamos de colarnos entre la gente, con buen resultado, que defiende su puesto a brazo partido.

 

El ambiente aun cuando es caluroso es entretenido. Suenan los tambores del desfile y cada contrada desfila con trajes medievales junto a su caballo. Me asombra que con este calor, los hombres se ven tan estoicos con sus trajes, medias largas, algunos con armaduras, altivos y orgullosos representando a su contrada.

 

Venezia, al igual que yo estuvo el sábado en Siena y compró la bandera de la contrada de La Torre. Una de las favoritas. Por entretención le preguntamos al guía cual era la otra contrada favorita y nos dijo la de La Jirafa, así que me compro esa bandera. Felices, como cabras chichas nos ponemos el pañuelo amarrado en la espalda al igual que miles de personas. Todo el mundo preparado con sendas botellas de agua y el estado de ánimo, la tensión se siente al límite. Se oyen gritos de la galería, banderas que flamean, la orquesta que toca música entre los tambores de las contradas. Todo el ambiente como previo a un partido de fútbol de los grandes. Mientras tanto, el centro de la piazza se va llenando poco a poco.

Obviamente El Palio para los Sieneses es más importante que el fútbol que viene en segundo lugar. Cuando tu contrada no sale seleccionada para participar, te unes a otra contrada que es enemiga de tu adversario. Si, el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Así es y obviamente se corren apuestas como es de esperarse y el ambiente y estado de animo es de efervescencia.


A las siete los caballos salen a la pista y todo el mundo grita, dan una vuelta por la pista y se van poniendo en posición. Noto que siempre uno se queda atrás, el azul y me llama la atención.
Un señor, que le echó el ojo a Venezia… señor de unos setenta y Venezia de unos veintidós… ya saben, nos comenta que son varias las partidas falsas, porque hay que darle emoción a la partida y porque hay mucho dinero en juego. Me doy cuenta justo a tiempo que cuando el caballo azul se vaya a poner en posición es que la carrera comenzará así que mi atención desde ese momento sólo se enfoca en ese caballo. Y justo a tiempo porque luego de las tres partidas falsas, con las que nos dieron las siete y media, comienza la carrera y un murmullo de voces se eleva por la piazza de Siena. 


(no pude subir mi video ya que me da error asi que les dejo el de la television, cuando pueda les muestro la pelea).

Alcanzo a subir la cámara para ver si puedo filmar algo y veo como los caballos corren a todo dar, se siente como pasan tras de mi y la gente como loca gritando. Luego de la primera vuelta aun no se define quien gana, en la segunda vuelta ya el blanco de la contrada de La Jirafa va tomando la delantera y en la tercera vuelta, en el segundo giro, un caballo se resbala y cae al suelo, con lo que otros tres o cuatro caen. Se oyó un gran OHHHHH, de emoción y de rabia. Todo el público queda mirando el costalazo mientras el caballo blanco toma la delantera  y por buena ventaja gana la carrera.

En ese preciso momento justo tras de mi comienza una pelea entre los bandos perdedores y el ganador, no me pregunten a que contrada pertenecían. Yo solo seguí grabando para ver si captaba algo y al rato se me acerca un italiano, indignado gritándome que no filme, a lo que digo que si pero… seguí filmando lógicamente. Me pasé la tarde parada al sol sólo para esto y no me lo iba a perder. Los turistas corren tratando de arrancar de la pelea. El viejito agarra a mi amiga por la cintura para «protegerla» y yo junto a unos cuantos otros turistas tratamos de seguir protegidos, filmando la pelea.


Al rato se calman los ánimos, mientras tanto al costado contrario de la piazza los ganadores celebran junto a su jinete y caballo, su triunfo, y comienza el desfile de los ganadores que dan una vuelta olímpica a toda la piazza, orgullosos paseando su caballo y con el jinete alzado en andas. 
El ambiente un esta raro pero al pasar el rato se va disolviendo la energía tensa que se sentía todo el rato.

 

 

El desfile parte con el caballo rumbo al Duomo y luego irán a la iglesia Santa María en Provenzano que está ubicada justo en la contrada de La Jirafa.

EL GANADOR

Nosotros partimos con nuestro guía a la iglesia para ver llegar a los felices ganadores que aparecen al rato tocando tambores y cantando felices. Antes de salir tres camiones de la basura entran a la plaza a retirar la tonelada de basura y botellas que dejamos todos los turistas y locales.

 En la iglesia una campana suena y no dejara de sonar en toda la noche, lo hombres se turnan para mantenerla así anunciando la victoria.


El jinete es casi elevado a nivel de santo, ya es héroe, y se ve como se abrazan entre ellos gritando no se qué cosa pero de seguro es algo así como «GANAMOS WEON!!»

La carrera en la television con caida incluida.

Luego tenemos tiempo libre para comer y voy junto a tres niñas turcas a comer y tomar algo mientras en el camino nos vamos encontrando una y otra vez con la procesión que celebra y celebra. Cosa que durara toda la noche, la semana y mas aún. Nuestro punto de encuentro es nuevamente la plaza y que ahora está impecable luego de un efectivo trabajo de los señores basureros.

Yo por mi parte me siento feliz de haber venido, filmado y fotografiado todo lo que pude el Palio di Siena ya que posiblemente nunca más volveré justo en esta fecha a andar por acá.



Deja un comentario