Viajes

Dia 79, curiosidades

Luego de un mes en Florencia estas son cosas que me han llamado la atención:

– He visto muchos turistas en silla de ruedas. Vi un grupo de alrededor de diez turistas en que todos estaban en silla de ruedas paseando por Florencia, algunos se movían solos y otros con ayuda.
– Tres mujeres mendigas, parecían de algún país de Europa del este siempre con pañuelos en la cabeza, en el suelo incluso en los días de más calor.
– Cuatro gitanas caminando por la calle pidiendo dinero a todo turista que pasa por su – lado.
– Tres hombres mendigando. Los demás deben andar por otro lado.

– Italianos buen mozos… Dos que me gustaron, los demás se los dejo a las otras mujeres.
– Todos se quejan de la crisis mas la cantidad de turistas es impresionante, es una avalancha.
– Las italianas que atienden las tiendas parece que siempre están enojadas.
Atención al cliente parece ser una frase desconocida aun cuando se vive del turismo.
– Los italianos son rudos pero cuando te comienzan a hablar se ablandan. 

 
– Hablar de Berlusconi es oír que no lo toleran pero cuando pregunto por qué sigue en el gobierno no hay respuesta… obvio, no me lo quieren decir.
– Dos peleas de mujeres con manotazos y cachetadas.
– No hay papeles tirados en la calle. Es una ciudad limpia.
– Turistas sudamericanos muy pocos, las pocas personas sudamericanas que he visto son gente modesta en busca de oportunidades de trabajo.
– Muchos perros con dueños y equilibrados según la definición del encantador de perros César Millán.
– El centro sin árboles, solo parques bastante alejados.
– Oficinas de informaciones en estación de trenes, aeropuertos y buses ninguna.  
– Señalización de carreteras pésima.
– Los trenes excelentes, los tranvías, y los buses también.
– Las motonetas, miles ya que la mayoría se mueve en ellas para llegar al centro se dejan en la calle y no se las roban… por lo menos que yo haya visto.



– Las bicicletas se dejan estacionadas y con cadena en cualquier parte. Muchos estudiantes compran bicicletas y antes de irse se la pasan a otro estudiante y asi va pasando la bici de uno a otro. Cuando el último en usarla no tiene a quien traspasársela la deja encadenada y queda ahí por siempre.

 

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