Hoy viernes me levanto temprano, a las diez tengo un city tour caminando por Berlin. Temprano porque pretendo tomarme el tiempo para ubicarme y llegar en metro a la estación donde debo ubicar a la gente del city tour.
Luego de un copioso desayuno parto a mi destino. El barrio donde está situado mi hotel es bonito, de calles amplias, árboles, luminoso. Luego me daría cuenta que todo Berlin, o por lo menos estos barrios del centro son así.
Las lineas de metro subterráneo y superficiales más la línea de tren hacen que llegar a cualquier punto sea fácil. Para mi lo mas bello es la linea sobre la superficie porque logro apreciar la ciudad.
Tomo el metro en la esquina de la cuadra de mi hotel y debo hacer trasbordo en una estación. Una cosa es que yo sea ubicada pero este idioma, tan diferente, no tengo como deducir ni para donde voy, ni si lo que dice la persona que anuncia cada estación, corresponde a lo que yo leo. Pero es simple, cada carro tiene una pantalla electrónica donde aparece el nombre de la estación a la cual voy llegando. Y para hacerla mas fácil, la estación donde debo hacer trasbordo es donde termina la línea de metro que tomo desde mi hotel, por lo que la vida se mas hace fácil. Además ya me había estudiado el mapa de la ciudad así que me sentía relativamente segura.
Llego a la estación donde debo ubicar una librería en la que nos juntaremos. Gracias a Dios me acorde de traer mis anteojos, siempre olvido que de lejos me cuesta ver. Como me vine con tiempo, me puedo demorar y obviamente me di unas cuantas vueltas hasta darme cuenta que la librería estaba casi al frente de la salida de la estación, donde cuatro señoras, estilo inglesas, están conversando muy animadamente, hablando de sus hijas y sus maridos…
Llego a ellas y les pregunto si están esperando el tour por la ciudad, caminando, a lo que me contestan que si. Son irlandesas todas de unos sesenta y cinco a detenta años aproximadamente. Al rato aparece un señor de edad, muuuuyyyy inglés. Es nuestro guía, esperamos a una persona más, un joven alemán que es periodista y ha estado viajando por Europa del este por un tiempo y antes de volver a su ciudad, en el norte de Alemania, pasó por Berlín.
Comenzamos nuestro tour justo al frente de nuestra estación que se llama Friedrichstrase. Esta estación era donde llegaban los trenes de las dos Berlín, este y oeste, pero que no podían continuar hacia el otro lado. Afuera del sector este de Berlín hay un edificio que se llama la estación de las lágrimas porque era donde se despedían las parejas, familias y todos quienes venían de oeste a visitar a su gente del este y debían separarse ahí cuando volvían a sus hogares. Es re difícil para mi imaginar como se pudieron sentir, estas personas que de un minuto a otro se vieron separados, estando casi en el mismo lugar, si poder ni siquiera tocarse…
Esta estación también es famosa porque de aquí partían los trenes con niños refugiados durante la guerra, huérfanos, rumbo a Inglaterra a vivir con familias adoptivas. Algunos tuvieron suerte y fueron criados como hijos, otros como sirvientes, casi esclavos…
Luego de visitar Itlaia donde la antiguedad se vive en todas sus calles, Berlín me sorprende por su modernismo. Claro la ciudad fue bombardeada como muchas de Alemania y todo ha debido ser reconstruido. Hay edificios de no más de quince años, diez, hasta dos años. Todos moderno, amplio, ordenado… tremenda diferencia con Italia que me tenia un poco cansada. Fue buena idea pasar para este país.
Al grupo del tour que ya componíamos se suma luego un cambio de guia, el inglés se va y queda con nosotros Boris, norteamericano, de padre Peruano y madre Alemana. No habla nada de español porque su padre no quiso enseñarle. Un brasilero, una pareja australiana y un mejicano que viene por el fin de semana a un matrimonio.
Una vez juntos comenzamos nuestro recorrido histórico, pasamos por el barrio judío dónde nos muestran los lugares de donde fueron sacados a la fuerza los judíos, la sinagoga que sobrevivió gracias al valor de un policía Alemán que la defendió, escuelas ,museos, bares, partes del muro, los puntos de chequeo por donde debían pasar para llegar al otro lado de Berlín. Todo un mundo estudiado en el colegio por mi y que tenía prácticamente olvidado. Sentí que debí haber rememorado un poco mas de historia antes de venir, aun cuando los guías están bien preparados y es su «deber enseñarnos».
Jamás podré imaginar que se siente estar en medio de una guerra, ser bombardeados, ver toda la familia destruida. Por mi historia de vida, distinta también de muchos chilenos, me es sorprendente vivenciar la crueldad y el desarraigo de tanta gente y niños…
Entretenido el grupo, conversamos todos, almorzamos juntos. Todos se sorprenden con mi hazaña de las Maldivas, mundos tan distintos y como le pongo color al contarlo, se vuelve una conversación entretenida, especialmente para mi.
A las seis de a tarde estamos muertos de tanto caminar, con muy buen tiempo, tranquila y satisfecha nos separamos para cada uno volver a sus respectivos hoteles.
Mañana sábado por mi cuenta pretendo ver quizás algún museo y caminar por las partes que me parecieron un poco mas interesantes.




























