Viajes

Días 90 y 91, Dresden

Como ya saben, me vine a Dresden en tren. Anoche me acosté muy cansada y hoy me sentía muy mal al levantarme. Necesitaba dos horas más de sueño, estaba destrozada.
Pero, mi rumbo debe continuar…

Llego a Dresden a las dos de la tarde y llueve… No puedo ir a casa de Chamila ya que están en la universidad y llegan después de las siete. Que hago entonces? Primero parto a la oficina de información turística, pido un mapa y pregunto donde debo tomar el bus para llegar a la casa de mis anfitriones. Suerte la mía, pasa justo a la salida de la estación. Aprovecho de re confirmar la ruta y salgo a almorzar simplemente a un Burger King.

 

 

 

 A la salida de la estación, por la izquierda me encuentro con una calle peatonal llena de negocios. Antes de salir guardé mi maleta en la estación y parto primero a comprar un paraguas. Con eso listo sigo luego por dos poleras de manga larga ya que me dio frío y solo tengo poleras sin manga. Acto seguido comienzo a caminar por la calle peatonal, con lluvia y viento. Los turistas como yo nos mojamos completamente, por suerte no hace frío… aun cuando después de Florencia acá yo siento helado. 
Camino un poco y de pronto me encuentro en el río Elba… lo que significa que ya cruce el centro histórico de la ciudad. Feliz yo porque estoy cansada y no deseo andar mucho. Obviamente encuentro un mall y entro al baño y al supermercado para no llegar con las manos vacías.
 
Saco unas pocas fotos y me decido a volver, en la estación recupero mi maleta y salgo al paradero. La maquina expendedora de boletos es en alemán e inglés, solo me resta saber cuanto cuesta porque hay diferentes tarifas dependiendo de la zona, así que pregunto. Primero a un hombre que se para a comprar pero no sabe inglés y luego a una pareja joven. Acá los jóvenes es casi seguro que hablan inglés, de los cuarentones para arriba es mas complejo.

 

 

 

 

 

Bien, son dos euros por todo Dresden. Luego en el paradero reviso la lista de las estaciones, son solo tres para llegar a la que necesito. Mientras estoy leyendo y verificando una señora con su marido se me acercan preguntándome si necesito ayuda… ahh me encantan los alemanes, son tan amables. Me enamoré de este país. Con mi información lista, debo esperar cinco minutos para el bus numero sesenta y seis.
Los buses se ven siempre como nuevos, la mantención es increíble. Los trenes también y viajar temprano de seguro que van vacíos.
Llega mi bus y nos subimos todos, a la tercera estación bajo y debo caminar cuesta arriba dos cuadras. Ya con la lengua afuera, y arrastrando mi maleta pequeña pero pesada, logro llegar al edificio antiguo pero remodelado donde vive Chamila Dias. Ya en el cuarto piso, tercero para ellos ya que el primer piso nuestro es la planta baja de acá, me encuentro con Chamila y su marido.

 

 

 

 

 

 

Jóvenes ambos con un bebé de tres meses y medio. Ambos ingenieros y están estudiando en la Universidad de Dresden. Encantadores, me esperan con una comida típica de Sri Lanka. La comida deliciosa, preguntare su nombre porque se me olvido, estilo tacos mexicanos pero nada que ver jaaaa

A la mañana siguiente Chamila me ofrece su bicicleta para recorrer la ciudad. Al bajar me encuentro con la dueña de todo el edifico. Una alemana muy pero muy agradable, que tiene también contacto en la universidad. Me comenta que hay una chilena estudiando acá, que los lunes en la noche se juntan varios estudiantes con ella para hacer conversación internacional, una especie de convivencia según lo que entendí donde cada uno habla de su país. Me recomienda algunos lugares y parto feliz disfrutando del día que no esta nublado pero si fresco.

Dresden es pequeña, limpia, ordenada, con excelente agua potable bebestible, un programa full de reciclaje de basura que comienza en tu casa, tranquila, nuevamente la locomoción es excelente, bien mantenida, verde, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Visito palacios y el centro. Después enfilo con la bici por la ribera del río y cicleteo hasta que me canso. Me cruzo con muchísimas personas caminando, trotando y andando en bicicleta. Muchísimas personas de la tercera edad en bicicleta para todos lados, es un placer verlos. Y lo mejor, es que los que andamos en bicicleta tenemos la preferencia. Los autos se detienen, la gente no anda por a ciclovía y menos las mamés con coches.
Mmm ahora no se si me quedo en Italia o en Alemania.
Almuerzo en la ribera del río y luego se me acerca una alemana y me pregunta si el asiento está «FREI»…  es decir si está libre, no es que conozca a Frei. Finalmente terminamos conversando de nuestros países, su vida, mi viaje, etc. Ella esta de paso con sus hijas adolecentes a las que todo les da lata así que se aburrió y las dejó en el mall y se vino al río a descansar.

 Con Chamila justo antes de salir del depto rumbo a Stuttgart..carita de madrugadora.
A las siete regreso a casa, debo llegar caminando con la bicicleta porque no me la pude con la cuesta. Antes paso a comprarle un regalo a la familia, mas bien algo para el bebé ya que no sabía que regalarles para agradecerles su amabilidad. Mañana debo partir de la casa a las seis y cuarto, mi tren parte a las siete y acá no puedo ser impuntual.
Dresden es maravillosa…
 




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