Temprano nos embarcamos rumbo a Lisboa. Ayer nos despedimos de Mustafá, nuestro chofer de tour, excelente chofer y muy amable y hoy nos despedimos de Aurora, nuestra guía.
En la comida de anoche todos nos dijimos adiós ya que los demás integrantes de nuestro grupo viajan de vuelta a España vía ferry a seguir con sus vacaciones.
Viajamos en Ryanair, linea de bajo costo. Una de las características de estas líneas es que no reservas asiento, el que llega, llega. Otra cosa es que los snack dentro del avión se compran pero lo entretenido de este vuelo de Tanger a Madrid es que cada cierto rato una aeromoza, micrófono en mano ofrece ofertas de último minuto para comprar cosas de la duty free y especialmente nos ofrece una lotería de la linea aérea. Tipo ofertas de último minuto del supermercado!!! Genial. Y eso no es todo, al aterrizar suena una trompeta con la música característica del hipódromo y luego una voz avisando que habíamos llegado al aeropuerto y aterrizado a salvo. Menos mal porque la verdad bien abrupto fue el aterrizaje.
Debemos llegar a Madrid, donde dejaremos guardada una maleta para viajar con menos equipaje.
Todo nos sale a la perfección, guardamos la maleta llena de algo de ropa de invierno que trajo la mamá y que no habrá ni una posibilidad de usar. El otoño no quiere llegar y hemos estado con treinta grados como promedio. Además dejamos unas cuantas cosas que hemos ido poco a poco adquiriendo.
Cosa nueva para mi, primera vez que hago mi check in en una máquina, bien rápido solo hacemos la fila para meter las maletas al avión.
EL vuelo corto y bueno. El aterrizaje suave muy distinto al vuelo anterior. Pasamos raudamente y salimos a buscar la oficina de informaciones y luego un taxi para llegar a nuestro hotel.
Ya en el taxi le doy la dirección a la chofer y no se por que razón yo tenía entendido que nuestro hotel quedaba en un barrio pero quedaba en otro. Así que luego de unas cuantas vueltas y el malestar correspondiente llegamos a la Residencial Estoril… ya les contaré más del lugarcito.
A la mañana siguiente nuestro plan era no hacer nada. EL cansancio era muy grande por lo que nos saltamos el desayuno, que al día siguiente supimos era pan con mantequilla, unas mermeladas sin gusto a nada y té o café. Después de esto no tomamos más desayuno en la residencial y nos íbamos a una cafetería.
Salimos rumbo al centro de la ciudad para ver esta hermosa ciudad, dos personas me había dicho que era hermosa pero por más que caminábamos no veíamos la hermosura por ninguna parte.
Cansadas como estábamos, después del almuerzo nos fuimos a dormir siesta a la residencial y dejamos pasar el día. Decidimos al día siguiente ir a un crucero por el río Tajo y al día siguiente otro tour para Fátima, que es el motivo principal de estar acá.
La noche y las siguientes noches fueron mas o menos. La residencial es dos estrellas, imagínense después de la cinco estrellas de Marruecos estamos en alojados en un lugar de dos estrellas. Hay que compensar, y no tengo nada que alegar, estoy invitada. Paredes de papel, portazos por montones, una noche nuestro teléfono de la habitación sonó dos veces en la misma noche, la alarma de incendio sonó otra y no era nada, la tele se veía mal, y se oían las conversaciones de todas las habitaciones. Ni hablar del aseo mal hecho o no realizado, el olor de las almohadas y el olor a comida que entra en la noche… es decir un lujo!!! Gracias a Dios teníamos perfume.
Luego de batallar con el calor, que desploma a mi madre, con el consiguiente desplome emocional mío, logramos tomar buenas decisiones.
El día jueves nos levantamos para salir a tomar desayuno donde descubrimos el pan con mantequilla y a la vuelta me doy cuenta que de tanta seguridad, cerré mi maleta con llave y dejé la llave dentro de ella… sin comentarios…
No hay por donde abrirla, menos pensar en romperla. Al preguntar en recepción por una alicate, obvio que no tenían pero nos dijeron que a la vuelta había una ferretería. Partimos a la ferretería donde un señor muy amable me dice que traiga la maleta. Partimos a buscar la maleta, arrastrándola por las calles adoquinadas lo que lo hace un trajecto re bullicioso y al llegar a la ferreterial con uno de esos tremendos alicates mi candado fue abierto.
Luego de este impasse nos fuimos al crucero, lo que fue un acierto, recién ahí comenzamos a descubrir la ciudad que es hermosa. Con varias colinas y construcciones en ellas, los barrios antiguos con influencias moriscas son hermosos. Del río se ven las hermosas vistas de la ciudad.
El viernes nos levantamos con calma y nos fuimos directo a almorzar para prepararnos para el tour por la tarde a Fátima. Descansadas, sin calor y en bus con aire acondicionado partimos en busca de la Virgen. EL santuario es lindo y para variar nos toca justo la misa. En este viaje con la mamá, en cada iglesia que hemos llegado ha habido misa y nos quedamos en todas y la mamá aprovecha de comulgar. Primero Notre Dame, luego la Capilla de la Medalla Milagrosa y ahora en Fátima en la basílica y en la gruta… así que se va de vuelta santa santa…
Volvemos tranquilas, cansadas, nos bajamos del bus en la primera parada y llegamos directo a acostarnos. Y yo aproveché de ponerme al día con los post.





















