Viajes

Día 128, rumbo a Madrid

Hoy hemos decidido ir temprano al centro y subirnos a un tranvía para recorrer el centro antes de irnos.

Dejamos las maletas en la recepción, entregamos la habitación y salimos raudamente a tomar desayuno fuera e imprimir los boarding pass que se me olvidó imprimir ayer…
EL lío fue encontrar un lugar donde imprimir cerca del hotel. Nada de nada, entre preguntar, tratar de hacernos entender, terminamos desagradadas ya que notamos un malestar de los portugueses hacia las personas que hablan español. Si hablamos o preguntamos en inglés, cambia la cosa. Si es por amabilidad, los franceses le ganan a los portugueses, si es por ciudad Lisboa me gusta más que París, sus colinas y nunca vimos gente corriendo estresada ni un trafico horroroso. No se si más afuera de la ciudad sea diferente, nuestra residencial quedaba en un barrio lejos del área turística y el ambiente era de tranquilidad.

Como nos habían dicho que a una estación de metro de dónde estábamos teníamos internet partimos para allá… no había, luego decidimos irnos directamente al centro y para eso nos dimos un recorrido por todas las líneas de metro e hicimos como cuatro trasbordos de línea. Hasta que llegamos al centro donde nos dimos cuenta que podíamos haber seguido por la misma primera línea y habríamos llegado al mismo lugar… Finalmente llegamos a internet donde imprimimos los boarding pass. Luego nos fuimos al recorrido por el tranvía para relajar la tensión de andar buscando y buscando.
El recorrido nos hizo regio, vimos un poco mas de Lisboa y nos relajó. A las dos tomamos un taxi al hotel, raudamente subí a buscar las maletas mientras la mamá esperaba en el taxi y nos dirigimos al aeropuerto para tomar nuestro vuelo. Valió la pena la búsqueda de internet para imprimir los boarding pass ya que nos saltamos la tremenda cola del embarque y pasamos directo a un counter a dejar las maletas y entrar a policía internacional.

 

 

 

 

 

 



Entre que sácate el cinturón, sácate el reloj, deja la cartera, ten el boarding pass en la mano, saca el netbook, señora abra la cartera ya que lleva líquido etc… finalmente llegamos a la duty free donde encontramos un lindo reloj para la mamá… íbamos a pagar y cuando el vendedor nos pide la tarjeta de embarque no encontramos ni el pasaporte ni la tarjeta de embarque de la mamá. Ya se imaginarán el susto y la tensión. Que abre la cartera, que saca todo, que no está, y dónde lo dejaste, y no recuerdo que hicimos, yo tampoco, etc. 

Devolvimos el reloj y volvimos a policía a preguntar si se nos había quedado ahí. A mi ya me pasó  en Tanger que al pasar la bandeja por la máquina de rayos x , la bandeja se dio vuelta y mi reloj quedó adentro y ni me acordé. Cuando ya estábamos yendo a tomarnos algo al querer ver la hora me di cuenta y debí volver corriendo a preguntar por él. Obviamente lo tenían guardado, suerte para mi ya que le tengo cariño.

Bueno, en policía nos dijeron que no habían visto ningún pasaporte, nuevamente nos pusimos a sacar, acompañadas de los funcionarios, todo de la cartera de la mamá y yo de la mía y saben qué?… estaba en a mi cartera!!  Cuándo, cómo y a qué hora llegó a mi cartera ni idea.
Aliviadas volvimos por el reloj y nos fuimos a descansar del susto. Ahora estamos sentadas frente a la puerta de embarque esperando nuestro vuelo a Madrid.



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