Bien, hoy parto a Roma. Luego de un rico desayuno me dispongo a empacar las cosas en mi mochila que espero no pese mucho. Luego saldré a dar mi última vuelta por Madrid y a la hora de almuerzo partir al aeropuerto.
Aprovecho de comprar mis últimas cosas, revisar el horario del bus que va al aeropuerto y que circula a unas cuadras del hotel y echar la última mirada a la ciudad. Estar en Madrid es como estar en casa. El idioma, las filas de gente para comprar un billete de lotería, la televisión de acá es la inspiración de los malos programas que se dan en Chile, y bien parecidos a los de Italia, en una palabra, insoportables. Gente en la calle ofreciendo comprar oro, en Chile son dólares, muchos más mendigos que en las otras ciudades que he visitado. Protestas, problemas con la calidad de la educación, en fin… Chile. Como les comenté anteriormente es agradable hablar en castellano pero debo reconocer que se vuelve aburrido, siento que necesito el desafío de la comunicación.
A las doce y media camino con una pesada mochila rumbo a la parada de bus. Hay como diez personas esperando. Siempre tuve la idea que las personas que toman el bus de dos euros al aeropuerto eramos los turistas sin dinero, en especial los jóvenes viajeros, pero encuentro turistas de todas las edades, gente vestida de oficina y me llamó la atención.
Bajo mi mochila y me dispongo a esperar. Al rato pasa un bus pero no se detiene, nos miramos con otras turistas y nos hacemos gestos de extrañeza. Como vienen cada quince minutos no nos preocupamos. Luego de unos minutos llega una señora y nos dice que hay una protesta en Atocha, de donde salen los buses y entendemos que los buses posiblemente no podrán salir de la estación. Mientras busco un numero para llamar y preguntar, que no encuentro un joven «hombre de negocios», así fue como lo describí, me pregunta si quiero compartir taxi, a lo que respondo que si. Rápido, cómodo y con posibilidad de conversación. Genial.
Salimos rumbo al aeropuerto donde entablamos una agradable conversación sobre nuestras vidas. Él, muy amablemente, paga el taxi. Ya dentro del aeropuerto nos separamos cada uno rumbo a su embarque, no sin antes intercambiar datos para seguir en contacto.
En la noche llego a Roma, sin novedades. Compartiré un departamento con otras dos estudiantes cerca del Vaticano, espero todo nos funcione bien, que sea buen departamento, buena convivencia, limpieza, etc. Tan cerca del Vaticano, que espero que Dios, el Papa, la Virgen y la Santísima Trinidad nos ayude en eso. Sé de muy malas experiencias de convivencia.
Vengo sintiéndome diferente, me siento segura. Como moverme por la ciudad, el tema social ya no es tema y vengo enfocada en estudiar. Esta sensación me hace dar cuenta que todo estos meses de viajar sola han cumplido su propósito, al menos uno de ellos, que es hacerme sentir segura donde sea que llegue. Hoy me siento un poco mas preparada para continuar los voluntariados, sé que siempre necesitaré mas preparación. Estoy trabajando en eso también, y en la planificación de mi próximo largo viaje.
Les debo fotos…