Ya instalada en el departamento, mis compañeras son Miki de Japón, de veintidós años, estudia ecología. Le gusta el italiano y por eso está en Roma. Suave, de pelo largo y liso, delgada, con mirada de niñita. Su voz es fina y dulce, esa típica voz que he oido en las chicas japonesas que he encontrado en este viaje. Ella habla suave y cantadito, en especial el italiano. Lleva tres semanas en clases.
Michaela es de Suecia, tiene veintiún años y estudia musicología. Más alta, delgada también, de pelo castaño claro, largo y un poco ondulado. Piel clara y facciones de muñeca, naricita respingada. Canta, trabaja y ahora está en un receso. Es la primera vez que está en Roma y estudiará por tres meses. Está semana se resfrió y está en cama. Mientras escribo la oigo toser, le pasé los tapsin día y noche que me quedaban ya que obviamente no trae remedios.
El instituto, La Torre de Babel, queda al lado opuesto de la ciudad, debo atravesar todo el centro de Roma para llegar a él. Linea A de metro hasta la estación Términi y luego tomar la línea B y avanzar dos estaciones. El metro, uff, sucio, ruidoso, oscuro, antiguo y pleno de gente. El de Santiago es espectacular!! aunque pleno de gente también.
El primer día me voy junto a Michaela, Miki tiene clases en la tarde. Al salir de la estación que dá a la escuela nos encontramos con otra alumna, Iris de Alemania que tiene mi edad. Iris es casada, y tiene dos hijos. Se dedica a las comunicaciones. Delgada, de mi altura le fascina la salsa y el tango.
Llegando a la escuela, los exámenes, esta vez completé bastante el examen escrito. Luego viene el examen oral. Que verguenza!!! Al final creo que no lo hice tan mal. Me derivaron al nivel dos, básicamente porque debo mejorar la gramática ya que en conversación al parecer debiera estar en el nivel tres. Este instituto tiene siete niveles para terminar el curso de italiano y terminar hablando.
La escuela es una, casona antigua cercana a la estación Termini que es la principal de trenes y metro. La gente que trabaja ahí, encantadora. Salas de clases grandes, de cielos muy altos con un jardín exquisito. Me gustó la vibra que se siente. A las doce tenemos reunión de información y a las dos de la tarde nuestra primera clase. Esta vez en la tarde y a partir de mañana durante toda la mañana. Así que tendré las tardes libres, eso me encanta.
Al llegar mi hora de clases, voy a la sala seis. Al rato llega mi profe y comienza el momento de las presentaciones. Cuando la primera niña comienza a hablar me pareció que hablaba excelente y dudé si este era mi nivel. Si en el nivel dos hablan así, como será para adelante. Dejé pasar un rato y como a la quinta presentación ya estaba segura que no era mi clase. Todos hablaban perfecto italiano, y mencionaban mucho la palabra «laureados en algún idioma». Obvio que no era mi clase, la secretaria se equivocó y me mandó al curso para preparación de profesores de italiano!! Muertos todos de risa porque yo siempre lanzo algún comentario simpático, que ahora no recuerdo (si, estoy escribiendo con atraso de una semana y por eso olvido), salgo en busca de mi nueva clase donde, al entrar y oírles hablar, doy un respiro, un gran suspiro al darme cuenta que si, ellos están en mi nivel.



