Viajes

Días 141 al 148, y el tiempo pasa…

El viernes pasado luego de mi ajetreada semana de comer, estudiar y dormir, salgo en la noche con Iris a bailar salsa. Ella, bailarina consumada; donde sea que viaja, sola o acompañada de su familia, siempre tiene tiempo para ir a bailar. Es su pasión y justo lo que necesito. A las diez y media un bus que me lleva directo a la salsoteca. La misma línea tiene recorrido de vuelta hasta las cinco de la mañana, perfecto. Nos juntamos y a las once ya estábamos dentro, el local aun está vacío, pero no tardó mucho en ir llenándose.

La piazza del Popolo.

 

 

La música comienza, luego de tantísimos meses es un placer oír una salsa. La gente, de todo tipo, sencillos, muy elaborados, de todos los colores, tamaños y sabores. Al cabo de un rato el local está lleno y nos levantamos para acercarnos donde ya se está bailando. Al cabo de un rato Iris ya está en la pista, liviana, elegante, y graciosa; la lleva, puedo asegurar que de todas las mujeres que vi, para mi ella es la que mejor baila. 

Al rato me saca a bailar Alessandro, moreno, un poco mas alto que yo, baila bien, por suerte. Entretenido, muy conversador, se nota que le gusta conquistar y que esta acostumbrado a hacerlo bailando. Yo me dejo conquistar, río a «viva voce» y bailo!! Debo decir que es la primera vez que bailo salsa con un hombre que no sea Federico, y si, si el hombre sabe llevar, la mujer se luce!!

Acompañado de su hermano y un amigo que no tienen idea de como moverse pasamos un muy buen rato danzando, conversando y terminamos todos moviéndonos al ritmo del regeton, que aquí se baila sin perreo y que me sigue pareciendo insoportable.
A las tres y media de la mañana vuelvo en bus a la casa, tranquila y segura. Me encanta esto de poder moverme por la ciudad sintiéndome segura, sin temor a asaltos.

El resto del fin de semana, incluyendo el martes feriado la dediqué a pasear por la ciudad, visitar uno que otro lugar que no conozco, un poco alejado de los highlights para no cruzarme con tanto turista. 

Fontana di Trevi.

 

 

 

El miércoles salgo a cenar con las chicas del departamento ya que Miki, mi compañera japonesa regresa a su país este sábado. Y entre estudio y salidas se me va el resto de la semana. Hoy viernes tuvimos test para ver el nivel de estudios y ver si pasamos al tercer nivel.

Cenando con Miki de Japón y Mikaela de Suecia.
 Vista de Roma desde el Gianicolo.

 

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