El mundo es de los jóvenes.
Lo que no viví de joven, ya no es necesario vivirlo.
Creo haber compensado todo lo que tenía pendiente.
Quiero vivir mi edad en paz.
Viajar acompañada.
Viajar para conocer mas a fondo más que ver y ver monumentos, templos y arquitectura.
Más que comprar y comprar, vivir las experiencias del lugar.
Tenía que cansarme mucho para entenderlo, tenía que sentir tal dolor de pies para darme cuenta.
De qué sirve ver y ver templos… al final todos terminan pareciéndose. Más o menos decorados. Más o menos grandes, más o menos turísticos.
Todos apuntan a lo mismo y pasear por ellos lleno de turistas casi no vale la pena.
Un parque más, una plaza más.
Necesito detenerme y estar ahí.
Quedarme quieta viendo, mirando, observando a las personas pasar, vivir su ciudad.
Nada de tener que recorrer todo el lugar y verlo todo. Lo que no me puedo perder, los imprescindibles.
Ya no lo necesito.
Ya no lo quiero.