Aun estoy con una noche de menos, van a ser las 5 de la mañana y mi cuerpo recien me dice que quiere comenzar a dormir. Estoy conectándome para ver si podemos hablar con Paco y los niños y con el Fede. Muero por unas horas más de sueño.
Male es una ciudad interesante, estéticamente no es bella. Mas bien dicho no es a lo que yo estoy acostumbrada. Calles muy angostas, casi todos andan en motoneta o motos. No hay semáforos por ningún lado. Las construcciones también son un tanto desordenadas para lo que yo estoy acostumbrada. Mi mente ordenada y cuadrada sufre una especie shock con estas cosas. Estoy definitivamente acostumbrada a tener el control de todo en mi vida y aca es todo lo contrario externa e internamente. Todo es nuevo, básicamente una nueva distribución mental.
A veces me persigo con que hablan de mi a mis espaldas y entiendo que es parte de mi adaptación. Tener espíritu de colono o de conquistador es lo que estoy necesitando. Creo que así deben haberlo hecho los ingleses y otros conquistadores. Sentir que llego como «ser superior», básicamente con esa actitud mental y corporal que sumado a mi modo de ser podria serme útil para sentirme segura.
No me lo imaginaba asi, pense que iba a ser un hombre mayor, mas alto y mas viejo. Me pasa a buscar a las seis y media de la mañana. Habib es el marido de Yvonne. Ivonne es inglesa y grande, debe ser menor que yo aun cuando yo la vea mayor. Habib es delgado y se ve mucho meno que Yvonne. Me acompaña hasta la lancha. Aca todo transporte es lancha, vital obvio. Me recuerdan los taxis de Venecia, te acuerdas mamá? Cuando la guía nos dijo: «vamos a tomar el taxi» y de repente llegamos al gran canal y estaba lleno de lanchas-taxi? Bueno es mas o menos asi. Sentada en mi asiento, maleta guardada espero por la partida.
Son cuatro horas de viaje. Pienso en como lo voy a hacer en cuatro horas evitando sentir nauseas, menos mal que no desayuné. Previniendo me tomo antes el Mariamin y llevo reserva en la cartera. Con mis antecedentes de mareo, es mejor. Avanzamos y todo bien, el mar está calmo. Voy sentada en el costado derecho de la lancha, el sol calienta suavemente mi cara y me va dejando en un estado de somnolencia especial para el viaje. Al pasar media hora casi todos venimos cabeceando y finalmente nos dormimos…
Una salto enorme me despierta, el mar se puso bravo y la lancha sube y baja al chocar con las olas. Menos mal que ando con sostén porque mis tetas suben y bajan dentro de él con cada salto!!! Mierda!! me digo a mi misma, que voy a hacer ahora, esto es mareo seguro, que verguenza. Entre que nos afirmamos, trato de que mi coxis no golpee el asiento con cada salto, siento mis tetas subir y bajar y doy gracias de que la naturaleza no me haya dotado de mayor gracia, si no habría sido el acabose. Asi se vino el resto del viaje, momentos de calma y momentos de furte oleaje. El efecto del sol en mi es mas fuerte gracias a Dios, sigo tratando de dormir y como ya me conocen, lo logro. Eso me salva de cualquier principio de mareo o molestia que ya estoy alcanzando a llegar a sentir.
Llega el momento de hacer nuestra primera parada, se ven los arrecifes de coral cerca, el color del agua es un turquesa hermoso. Se ven islas desiertas con bastantes árboles y las islas habitadas con sus construcciones de uno o dos pisos. El taxi hace dos paradas antes y llegamos a una tercera isla donde me espera Sinan. Él es quien firmó mi visa y es el Vice presidente del Consejo.
Cada isla tiene un Consejo, y el de esta la componen Adil el Presidente, Sinan el Vice presidente y cuatro Consejales dee los cuales solo recuerdo a Ali. Todos ellos hombres y jóvenes. Me recibe también el profesor encargado de la escuela secundaria que estaba ahi despidiendo a una pareja de profesores de la India que habían estado ayudándolo. Ella con un sari verde y sus rasgos indios muy bellos, la piel morena, la mirada profunda tan típica de los indios. Él, joven, muy amistoso, buenmozo. Todos muy correctos para conversar y saludar.
Reconozco que me siento tímida, es que tengo esta sensasión dentro de mi tan arraigada que necesito hacer un esfuerzo mental y corporal para cambiar mi switch interno.
Debemos tomar otra lancha, navegar 25 minutos para llegar a nuestra isla. Antes me invitan a tomar un jugo. Yo quiero partir enseguida pero esto es protocolo, estoy con el Vicepresidente de la isla nada menos, y sintiéndome tímida no me atrevo a decir nada. Más tarde entendería el por qué de la espera.
Salimos ya rumbo a Komandoo, por suerte es corto el trayecto, me distraigo mirando los colores y tratando de mantener un punto fijo en el horizonte para no marearme. Fianlmente vamos llegando, rápidamente me pasan unos pañuelos desechables para secar mi transpiración que a estas alturas del dia chorrea constantemente y a raudales por mi cara y mi espalda. El calor es sofocante y me incomoda pero juré no quejarme. De repente los veo. Todos con sus trajes típicos, hermosos pequeñitos, formados en línea, con sus madres detrás de ellos…
Son los niñitos de la escuela primaria que me están esperando para darme la bienvenida, se ven exquisitos y todo por mi??? Me sentí alagada y extrañada, se ven tiernísimos. Bajo de la lancha después de Sinan y me recibe el Consejo en pleno.
Saludo a cada uno con mi mejor sonrisa, esa que Ustedes conocen, con la que cautivo jeje. Les doy la mano, me dan la bienvenida. Luego Sinan me lleva al principio de la fila y un pequeñin, que más tarde sabré que se llama Abdulá me entrega unas flores plásticas amarillas. Las recibo como si fueran de oro. Sinan me pide que los salude uno por uno.
Comienzo mi recorrido saludando primero al niño y luego a la madre. Todos mas tímidos que yo, imagínese asi que de a poco me voy sintiendo más confiada. Me siento extremadamente observada. Sus caritas tan típicas, ojos grandes todos de contextura delgada. Unos me estiran en seguida la mano y otros no estan ni ahi conmigo. Las madres sonrien entre tímidas y divertidas conmigo, por mi acento, porque les digo cosas estilo gringo a los niños. Alguno destaca por que se me acerca sin problemas pero la mayoría no. Sentía que alguien sacaban fotos, espero tenerlas en unos días.
Terminando el saludo, agradecida y un poco conmovida, caminamos a la escuela primaria. Imagínenme yo escoltada por cinco hombres, era que no me iba a gustar. Me pasa algo que no he escrito y es que aun cuando me hayan advertido de vestir con poleras con manga y pantalon debajo de la rodilla, me siento desnuda. No hay ninguna mujer que no esté con túnica y velo o pantalón y velo. Yo con mi escote en V que a estas alturas me parece muy escotado, polera roja color con el que destaco y shorts largos me veo, por decir lo menos, LLAMATIVA… Hasta el poto sentía que me miraban!!
Llegamos a la escuela primaria donde me espera un picoteo. Con este calor lo único que yo no siento es hambre y menos de comida aliñada pero… nos sentamos a la sombra de un árbol y disfruto junto a los hombres de jugo, agua y comida que desconozco pero que sabe bien. Las mujeres, aparte. Al rato llegan las cinco profesoras de la escuela primaria. Todas jóvenes, de veintidos a veintiseis años. De negro entero, me miran sonrientes, tímidas. Una de ellas destaca por ser chinchosa, hacemos contacto.
Nos levantamos para ir a mi casa ya que me siento cansada, no me marcho sin antes saludar a cada una de las profesoras. Siento que necesitaba hacerlo ya sea por darles a ellas la importancia que se merecen y por comenzar a gestar un lazo.
Mi dormitorio es grande, con ventilador en el cielo que funciona a full. Baño propio. Mi casera se llama Samia, habla muy poco inglés pero nos entendemos. Son la una de la tarde y me pregunta a que hora deseo almorzar. Chuuuuuu digo para mis adentros, acabamos de tomar el tentenpié y ahora viene la comida…. horror parece que tendré que hacer jogging estos meses… aunque la verdad lo más probable es que no haga nada jaaa.
El sueño me vence después del almuerzo, a las cinco y media las profesoras me pasarán a buscar para salir a recorrer la isla. Recorrido bastante corto ya que mide trescientos metros de largo por doscientos cincuenta metros de ancho. Si miro por la calle de un lado a otro veo el otro extremo de la isla. Despierto tipin seis, nunca vinieron, y de todos modos salgo a caminar. Con cada persona que me cruzo, saludo ya sea con un hello o una venia de la cabeza, cono me enseñó mi madre que se hace en el campo. Una niña con sus dos hijos me acompaña parte del trayecto, la gente me mira, yo camino tratando de sentirme relajada.
Son amistosos, si absolutamente, busco la escuela secundaria para ver si puedo conectarme a internet pero no hay a quien preguntarle. Ya es muy tarde y está oscureciendo. O sea son las siete de la tarde. Tendré que ver lo de internet mañana con Sinan. Recorro el embarcadero, el policlínico, vuelvo a la escuela primaria. Esto del voluntariado creo que hay que hacerlo acompañado, se potenciaría mucho más y no sería una tarea solitaria. Me siento sola.
Me gustaria estar acompañada, pero al parecer partes de mi vida han sido en solitario y esta es una de esas. Entre un poco nostálgica por mis sensasiones y el anochecer que se viene decido volver a la casa para tratar de ubicarme un poco en la isla. No es que me vaya a perder.
Al llegar me está esperando la más chinchosas de las profesoras, Zeena. Habían venido a buscarme como lo acordamos pero vieron que estaba durmiendo y no me molestaron. Salimos a caminar y pasamos por la casa de su madre. Son siete hermanos, tres de ellos estaban en la casa. Zeena tiene veintiseis años, casada hace cuatro años. Tiene un bebé de nueve meses y una niñita de tres año creo. Me presenta a su madre y me deja invitada a pasar por su casa cuando lo desee. Luego caminamos a la casa de Zeena, es decir la de su marido. Él trabaja en un resort y sale cada dos meses. Aca encuentro a Abdulá el niñito que me entregó las flores en la mañana. Tiene un aire a los hijos dela Lucy, la misma mirada, eso me gusta ya que es como si ya lo conociera. Zeena me comenta que es de los más inteligentes de sus alumnos, lo que oye lo aprende.
Me ofrece comida obvio jaaa y comemos fruto del árbol del pan. Si el famoso y famosísimo. No se como es el fruto aun, lo que comí eran rodajas parecidas a tajadas de durazno deshidratadas. Suave y rico al paladar. Mejor que una especie de bajativo que comen los hombres mezcla de algo parecido a una almendra que se come mezclada con una hoja de sabor fresco. Podría decir que el sabor es similar al jenjibre, tambien picantito.
Ahora estoy en mi cama escribiendo. Me siento bien, ya relajada. Siento que esto va a ser bueno y lograré contactarme con las personas. El sábado en la noche tengo reunión con las profes para saber en que ayudaré. Me han llegado mensajes de texto de las otras profesoras, de las inglesas tambien, todo bien. Imagino que la sensasión de soledad ira desapareciendo con los días.
Los hombres se ven poco, muchos son pescadores. Las mujeres en sus casas. Hablé con la Vivi que al fin pudo conectarse a mi celular de aca, fue rico oir tu voz hermana. No puedo negar que hecho de menos…
Siendo las once de la noche, dos de la tarde en Chile, doy por terminado mi día. Trataré de dormir para que mi cuerpo al fin se acostumbre al nuevo horario. Ha sido un buen día.
Ah lo que no les conté, hay ratas uuuuu y nadie se inmuta. Comienzan a aparecer al anochecer y pasean por la calle como si nada… mientras no entren a mi pieza todo bien… alguna de las vacunas que me puse servirá para protegerme de las ratas y sus enfermedades?
Si tiene preguntas, háganlas no mas.
Nota, no hay fotos por le momento, la conexion de internet es muy lenta, apenas pueda se las mando.
Creo que sé por qué te miran… Primero, porque claramente eres extranjera, pero segundo -y por eso te preguntaba- son musulmanes. Pero también veo que efectivamente el viaje, el verdadero, comenzó. ¡Qué entretenido! Imagino que el hecho de que extrañes es natural y con los días se va a pasar. También pienso que con el tiempo, y con la rutina, todo va a caer en su sitio y vas a estar más allá (con tu cabeza y corazón) que con nosotros (los de Chile). No me extraña lo del calor… Lo vivo todos los días. En el Caribe fue la primera vez en mi vida en que no me tapé en la noche. Al principio lo sentí raro, por esa sensación de protección que provee una sabanita o frazada, pero al fina, por necesidad y costumbre, uno se adapta. ¡Cuidate de las ratas plis! Y ahora que ya vi fotos de allá, manda fotos de las profes… Un abrazote.
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que hermosas imgágenes vi miestras contabas la llegada a la isla y los niñitos esperando, esa fue una procesión increible…..que bello…fuerza mi Magita…el Cacho tiene razón…paso a paso, el lugar lo harás tuyo.
besosossssssss
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Marga , veo que esta comenzando ahora si tu heermosa aventura… que te puedo decir prima toda va ser tan enriquecedor…., bueno de verdad que te imagino tu cara en al bote uff!! que susto esas olas, pero me alegro que lo hayas superado.. no me puedo imaginar las caritas de los niños, si que quedare a la espera de las fotos…, cuidate . Un abrazo clau lopez dattari
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