Viajes

Dia 31, ha llegado la lluvia

Ha llegado la lluvia y yo, como de costumbre, quisiera quedarme en cama todo el día. Suena fuerte en los techos de las casas y el viento aulla con fuerza. Las nubes cubren todo el cielo, de vez en cuando un rayo de sol se escapa dándome esperanzas de que se quedará, pero las nubes son más fuertes y esta vez ganarán la batalla.

En el segundo piso de mi escuela, pintando los rompecabezas, una gotera me acompaña con su ritmo. Afuera pareciera que el viento sopla a cien kilómetros por hora. El aire fresco mitiga mi estado de ánimo un poco melancólico que aparece en mi en estos días lluviosos. 
Me detengo y salgo. Disfruto respirando este aire, que se lleva los constantes olores a comida, el viento en mi cara es un placer, pareciera que respiro vida nueva. Más de alguna gota se cuela por entre los arboles acariciando mi cara. Y me relajo, respiro hondo sólo disfrutando este momento tratando que mis pensamientos no interrumpan el minuto mágico que estoy viviendo.

Termino mi tarea, esperando que la lluvia amaine para ir a almorzar. A las cuatro nuevamente tengo ensayo de baile. Mi capa de agua quedó en mi pieza, no pensé que el aguacero iba a ser tan fuerte. Pero el clima, amable conmigo, me regalonea y detiene la lluvia por un instante momento en el cual salimos raudamente rumbo a nuestras casas.

Miles de pensamientos pasan por mi cabeza en este estado de tormenta. Preocupada porque no estoy acostumbrada a estos aguaceros me pregunto si acá las casas se inundan, si necesito tomar la precausión de que mis cosas queden en alto, de si el mar se pone bravo. De los miles de imprevistos en los que nunca pienso, creyendo que el sol me acompañara con su calor cada día.

En mi dormitorio con el ventilador encendido, me debato entre ducharme o no hacerlo. He transpirado igual pero la ducha helada no es mi pasión. Pienso en las sopaipillas y en una marraqueta con palta… mmm tengo hambre, será el clima?

La capa de agua y su color morado ha causado sensasión en todas las mujeres. Las oigo decir «purple purple» a cada rato mientras corro para volver nuevamente al cobijo de mi dormitorio después de una hora y media de ensayo con los niños. Es lindo ver como de a poco, recién llevamos dos días, se van aprendiendo las coreografías.

El cuento de Pedro y Llama ya se les está quedando en la cabeza. Cuando ven los monitos dicen Pedro, Llama!! 🙂 mañana les presentaré a Ana, la niñita del cuento, vestida de huasita moderna.
Creo que hoy me dormiré temprano. Después de la ducha obvio.

Les debo fotos pero les dejo un video anterior…

3 comentarios en “Dia 31, ha llegado la lluvia”

  1. Ajá. Lluvias diluvianas… El otro día leí por ahí que un escritor de no sé dónde decía que en su infancia, en su casa, llovía como si lo hiciera en todo el mundo. Imagino que así debe ser ahí, como también es acá. El lila está de moda, al menos en esta isla. Y te prefiero duchada, obvio.

    PD: ¿Y unos huevitos revueltos con tomate, cebolla y jamón?

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