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Día 36, Marolfa

Marolfa. El seudónimo de mi abuela Margarita ronda mis pensamientos este día. Hoy es el aniversario de su cumpleaños, 10 de Julio, la batalla de Huamachuco. No se por qué escribo de ella, al parecer está acompañándome hoy…

Un motor de lancha se oye a lo lejos y las olas golpean fuertemente el muro de la isla, construido después del tsunami. Unas boyas naranjas aparecieron en el mar, no sé que se tratará.

El viento acaricia mi rostro y desordena mi pelo recién lavado llamándo la atención de quienes están a mi lado. Sólo las pequeñas usan el pelo suelto y sólo en ocaciones especiales. Todas de pelo largo lo llevan tomado en un moño. No he visto cabellos más hermosos que estos. 
Son incontables las canas que van apareciendo en mi cabeza. Recién duchada y deliciosamente fresca me apresto a ver la puesta del sol. Termina mi primer día de trabajo de esta semana en Komandoo.
He dejado todo lo de los niños preparado. Cuentos más simples ya que comienzo mi mural mañana y eso es lo que hará de estas últimas semanas un placer.

Mia amigas
 Los niños que hicieron presentaciones



Anoche terminó la semana del inglés de la escuela y fui a ver la premiación. Varias de mis amigas y uno de los niños, el mandón, sacaron premios. Contrasta con mis recuerdos de las ceremonias de mi colegio, de disciplina militar. Aca comienza todo perfecto pero a medida que pasa el tiempo, los alumnos entran y salen del gimnasio, el ruido de voces se eleva cada vez más, no hay alguien quien imponga autoridad, o la autoridad se ejerce de otro modo, no lo sé, incluso la mayoría de los alumnos senior no aparecen a buscar su premio. Es divertido ver a las autoridades sobre el escenario y los nombres de los ganadores pasan y pasan y nadie sube a buscar su diploma…

Dhumia
 Masaia
 Maain



Tengo a tres hombres sentados a mi izquierda y a las mujeres amigas al frente a mi derecha. Yo escribo y los oigo hablar a todos. Estos tres hombres se ven diferentes, vestidos limpios y duchados, parece que no son de acá. Cuando llegué los saludé como es mi costumbre. Llegan dos de mis niñas y seguimos nuestras conversaciones. A las ocho y media me junto con Juliet, una de las profesoras de la India, que me acompañará a comprar incienso. A la única tienda que vende incienso.

La hija dela profe hindu, que dicen se parece a mi
Preparando el baile  de cierre de ceremoniana
 En pleno baile
las pequeña sin velo, las grandes con velo



De repente se acerca uno de los hombres y me ofrece khuli roshi (roshi picante, roshi es como una tortilla de burritos), son esa especie de nachos que me tienen facinada, en especial cuando los como con la pasta de mayo con ajo. Imagínense la mezcla y mi aroma posterior. 

Uno de ellos se sienta a mi lado y comenzamos a conversar. Cuando oyen que soy de Chile uno me saluda «HOLA», hola! respondo feliz. Ese es de Sri lanka y estudió en Alemania. Con muchos amigos en sudamérica y centroamérica. Comenzamos a conversar y es un placer poder hablar de «otro mundo». Estos tres ingenieros son los dueños de las boyas naranjas. Van a ganarle tierra al mar para que la isla tenga más terreno… a las nueve de la noche acuerdo juntarme con él en el restaurante para seguir conversando. Tengo mi primera cita!!

2 comentarios en “Día 36, Marolfa”

  1. ¡No sabía lo de Marolfa! ¡Me encanta! El mío es Luis Brabant y es el nombre del primer ventrilocuo de la historia que se tenga antecedentes. Lo adopté porque, al final, creo que nuestras vidas dependen de otros y nuestras voces son las de otros, de aquí o de algún lugar… Ya me imagino cuando comiences a trabajar el mural cómo te van a mirar los niños y los no tan niños… Va a ser la comidilla.
    Una vez más, al mirar los niños, tan cuidaditos, me acuerdo de Cuba y sus estudiantes. Se parece mucho.
    ¡Cuidadito con esa primera cita! E interesante lo que hacen ahí con las boyas. Aquí quedaría la cagada si hay un maremoto, porque casi toda la costa de la isla está rodeada de casas y edificios… Ya, me voy. Un abrazoo.

    PD: A mi, no pocas veces, me acompaña el Tata desde La Poza de El Quisco, con su traje de baño lila, y moviendo los brazos de arriba a abajo, intentando volar y meterse dentro el aire marino.

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