Viajes

Dia 56, vuelo de regreso

Cuatro y media de la mañana y despierto con el sonido del teléfono. Es mi «wake up call».  No puedo creer que tenga que levantarme para dejar este paraíso. A duras penas salgo de mi cama para darme una ducha caliente. Es demasiado temprano para el agua helada, a la que ya me he acostumbrado. 

La noche anterior dejé lista mi maleta. Una vez más voy dejando cosas en el camino, cada vez deseo viajar mas liviano y se que tiene que ver con una condición interna. Luego de dejar afuera los peluches que aun traigo desde Komkandoo, finalmente de Maldivas solo me traigo el bote de madera que me regalaron las autoridades. Antes del desayuno termino de pagar lo último consumido, sabiendo que comeré en todos los vuelos, apenas como, prefiero mantener mi estómago tranquilo no vaya a ser que me vuelva a hinchar como en el inicio del viaje, sería demasiada incomodidad

Además volar, especialmente sola, me da algo de ansiedad, espero algún día acostumbrarme a los aeropuertos, por lo que mi estómago no quiere aceptar sobrecarga. Con mis emociones basta.

En el viaje al aeropuerto recibo un mensaje de Michelle. Me avisa que me estará esperando para despedirme. Al llegar está presta a ayudarme con un carrito para subir mi maleta que, aun habiendo dejando hartas cosas, sigue pesando. Me regala una pulsera y un certificado y me acompaña hasta casi el embarque. Son simpáticas estas mujeres, esto de dirigir una institución es difícil, me hace recordar cuando teníamos Arbolyidam con el Fede y había que organizar tanta cosa y estar pendiente de todo. Admiro esa dedicación. Yo por el momento solo prefiero ser una voluntaria y no emprender con nada más que requiera de mis capacidades organizacionales.

Ya en el interior, disfruto un rato de la duty free lógicamente, no puedo partir sin mis souvenirs, y al estar sentada esperando el avión de un momento a otro me veo rodeada de italianos. Es como si la vida me estuviera dando la bienvenida y me premiara una vez más con los hombres… ya saben, italianos, un placer para mis ojos… no se que voy a hacer allá en Italia!!! (o quizás si sé…)

Mi vuelo rumbo a Dubai fue tranquilo, disfrutando de la aerolínea. En Dubai nuevamente espero mas de dos horas así que ya saben, duty free nuevamente. Termino comprando regalos para mi y mas souvenirs y parto rumbo a Roma. Esta vez viajo cómodamente acostada en tres asientos ya que los asientos a mi lado estaban desocupados, otro reglo más para mi, películas, vino blanco, rica comida,etc.

La vista llegando a Duabi
Aeropuerto de Dubai

Todo funciona perfecto, mi llegada a Roma y mi salida a Florencia. Llegando me están esperando para llevarme al departamento, así que rápidamente llego a casa de la señora Mecca que es encantadora y nada de anciana. Vive con su hermana que debe tener unos cincuenta aunque quizas tenga cuarenta y tantos. Ya les contaré mas de ellas.

 

Rápidamente me acomodo, llamo a casa, me ducho y duermo ya que a las nueve de la mañana debo estar en clases y estoy agotada.

2 comentarios en “Dia 56, vuelo de regreso”

  1. ¿Clases? ¿Florencia? Parece que me quedé atrás. ¡Informame(nos)! Estoy medio perdío. Por ahora, yo te informo a ti: Marina cumplió 11 años hoy, 3 de agosto… Un abrazoo y seguimos.

    Me gusta

Replica a Anónimo Cancelar la respuesta