No puedo decir que volver a Santiago ha sido sencillo, es bastante fácil darse cuenta que la gente va a un ritmo y yo voy a otro, y eso termina pasándome la cuenta.
Sin embargo he disfrutado de mi regreso. La vuelta a casa es, sin duda, un gran momento, pues el reencuentro con los seres queridos es una de las mejores cosas que nos pueden suceder. Abrazos, entrega de recuerdos, reencuentro con los amigos y amigas, cambio de mando en la oficina, tomar posesión de mi casa nuevamente, recuperar cosas que todavía no recuerdo donde dejé, cambio de departamento, etc.
Puedo sentirme orgullosa al ponerme a la altura de los ganadores, de los que dicen aquello de que los sueños están para cumplirlos.
Es una mezcla de ambas cosas, y la lucha en mi interior de aquellas sensaciones contrapuestas no ha hecho sino comenzar. El paso de los días, muchos más días aun probablemente, ira poniendo todo en su sitio.
Quizás todo es más sencillo de lo que parece… quizás solamente tengo que recurrir a otro sueño para de esta manera sentir la sensación de que ese sueño, no fue solo un sueño y que dejó profundas huellas dentro de mí , o quizás no, porque he vuelto a los mismos condicionamientos de cuando me fui.
Quizás simplemente deba dejar de presionarme, de sentir que debo cambiar todo porque se supone que cambié, se supone que después de un viaje largo uno retorna cambiada. Ideas que tengo, preconcebidas y que no hacen sino presionarme y hacerme sentir que no estoy cumpliendo conmigo misma.



